Elena Alustiza, pediatra del centro de salud de Egia: “Los hábitos dietéticos familiares son tan fundamentales que todas las intervenciones que se hacen a niños y niñas con sobrepeso van dirigidos a cambios familiares”

La OMS definió en 2003 a la obesidad como la gran epidemia del siglo XXI. Son millones las personas que sufren sobrepeso y obesidad en el mundo. Y entre ellos los y las menores constituyen una población especialmente sensible a este problema. La comida rápida, los refrescos y las chucherías contribuyen a la extensión de la obesidad. Elena Alustiza, pediatra en el centro de salud de Altza ha investigado este problema y ha creado junto a otras profesionales el programa Pausoz-pauso para el tratamiento del sobrepeso infantil. Hemos hablado con esta pediatra sobre este asunto y sobre la importancia de promover hábitos de vida saludables entre la población infantil.

 

¿Qué es “Pausoz –Pauso”?

Pausoz-pauso es un Programa creado en Gipuzkoa en  2012 por 2 nutricionistas Amaia Perales y Garbiñe Aizpuru y por 2 pediatras de Atención Primaria de la OSI Donostialdea, Irene Ozcoidi y Elena Alustiza para el tratamiento del sobrepeso infantil dirigido a una población infanto-juvenil de entre 9-14 años. Es un programa multidisciplinar, es decir basado en cambios del estilo de vida, dietéticos, de actividad física y conductuales, que se hace en forma familiar y grupal e intensivo en la línea de lo que hoy en día recomienda la evidencia científica.

 

¿Nos puedes contar de dónde surge la idea de este programa?

Hace años nuestro grupo formado por 2 pediatras y 2 nutricionistas junto con Itziar Vergara del Servicio de Investigación de Atención Primaria de la OSI Donostialdea nos planteamos crear un programa multidisciplinar propio y adaptado a nuestra población, para el tratamiento del sobrepeso infantil siguiendo las evidencias existentes en la literatura. Es cuando creamos el “Pauso-Pauso”.

En 2012 hicimos un primer estudio con 30 niños y niñas, pero la oportunidad de ponerlo en práctica fue cuando nos propusieron el Estudio Europeo Pre-Start, de intervenir a adolescentes (100) entre 12 y 14 años, estudiando los factores de riesgo de diabetes tipo 2 presentes ya en la infancia, tratar el sobrepeso y evitar o retrasar el inicio de la diabetes tipo 2. Este ha sido el estudio que nos ha permitido validar nuestro programa.

 

Son muy pocos los servicios públicos de salud que cuentan con un programa de estas características

Yo diría que no conozco ningún programa de estas características en España que se aplique en la Sanidad pública

 

¿Cómo se implementaría este programa entre los niños y niñas?

La intervención la realizan 2 dietistas-nutricionistas con formación y experiencia en programas de intervención en niños y niñas con sobrepeso.

El programa utiliza técnicas cognitivo-conductuales para trabajar los principios básicos de una alimentación saludable, posibilitar el autocontrol, mejorar la imagen corporal, aumentar la comunicación, facilitar la resolución de conflictos y la asertividad, mejorar la autoestima, aumentar la actividad física, disminuir el sedentarismo y facilitar cambios emocionales en el entorno familiar.

La intervención se centra en el niño o niña y su entorno familiar, es decir, los cambios se proponen a toda la familia. El fin es conseguir cambios en los hábitos de estilo de vida.

El programa se estructura en 11 sesiones con un total de 16.5 horas, divididas en dos fases: fase intensiva con sesiones de hora y media semanal durante 8 semanas consecutivas y fase de refuerzo con tres sesiones más. En cada sesión se forman dos grupos simultáneos, uno compuesto por los y las adolescentes (12 por grupo) y otro por sus padres, madres o tutores (unas 20 personas por grupo). Todas las sesiones se realizan fuera de horario y entorno escolar.

Osakidetza acaba de implantar otro Programa muy innovador en toda la red, “el viaje de Mangols” un serius game, con una app para el móvil, para tratar el sobrepeso del que también Irene Ozcoidi y yo misma, formamos parte como Grupo impulsor del mismo. Este Programa recientemente se ha instalado en Osabide Global. Actualmente ya lo estamos utilizando los que pertenecemos al “grupo impulsor” y esperamos que en 1 o 2 meses todos los y las pediatras y enfermeras  y enfermeros de los Equipos de Atención Primaria de Euskadi lo puedan utilizar.  Esta es una gran e innovadora herramienta para luchar contra el sobrepeso en la población de 7  a 14 años y se complementa muy bien con nuestro Programa “Pausoz-Pauso”. Tenemos por tanto en poco tiempo 2 instrumentos muy novedosos parra la lucha contra el sobrepeso,

Otra opción que nos planteamos para nuestro Programa “Pausoz-Pauso”, sería la implantación del mismo por parte del Ayuntamiento de Donostia en la línea de otros servicios ya existentes de cooperación entre Ayuntamiento y Osakidetza de tal modo que el Ayuntamiento financie la realización del Programa y seríamos los y las pediatras de Atención Primaria los que seleccionaríamos a los ylas pacientes.

 

Habéis participado también en un programa europeo que luego habéis continuado ¿En qué consiste este estudio?

Uno de los objetivos de Estudio europeo Pre-Start es evaluar la efectividad de un Programa de promoción de hábitos saludables dirigido a adolescentes con factores de riesgo asociados al desarrollo de diabetes tipo 2. Para ello 5 países europeos participamos en un ensayo clínico con adolescentes de 12 a 14 años, con exceso ponderal. El grupo intervención recibió un programa multidisciplinar durante 24 meses, con 11 sesiones grupales con las nutricionistas. El grupo control continuó el seguimiento habitual por los equipos de pediatría de Atención Primaria.

Efectivamente el diseño del estudio europeo finalizaba el seguimiento a los 9 meses de la intervención y solo nuestro grupo continuó el seguimiento 24 meses, de ahí que la publicación refleja solo los resultados de nuestro grupo Euskadi.

 

El estudio ha sido publicado recientemente en la revista “Anales de Pediatría”. Una de sus conclusiones resalta la efectividad de un programa multidisciplinar de estas características ¿Por qué?

Porque los resultados a los 2 años de evolución muestran un cambio significativo en el grupo intervención comparado con el grupo control, en la evolución del IMC (Indice de masa corporal), en la mayor ingesta de frutas y verduras, en la reducción de snacks y refrescos, en mayor actividad física. El Programa aplicado en este estudio responde a las recomendaciones actuales de intervención de ámbito familiar, grupal e intensivo recomendadas en la literatura

 

La obesidad se considera una epidemia en los países desarrollados. ¿Es verdaderamente un problema tan serio entre los niños y las niñas de Euskadi?

La OMS la define la obesidad en el 2003 como la GRAN EPIDEMIA DEL SIGLO XXI y avisa de su incremento. Hoy en día se considera uno de los problemas sanitarios más graves de nuestro tiempo. España está situada en la cabeza de la obesidad infantil en Europa y dentro de España varía algo según CCAA. Las cifras mayores de sobrepeso se dan en Canarias, Galicia y Andalucía, siendo algo menores en Cataluña y País Vasco, pero en Euskadi mantenemos más de 1/3 de nuestros niños con sobrepeso

 

Muchas veces pensamos que la obesidad infantil no es realmente un problema de salud, que es algo que se pasará con el tiempo.

Es incuestionable que la obesidad es una enfermedad frecuente, grave, difícil de tratar y que afecta a las sociedades desarrolladas.

El problema es tan serio que hoy en día, se puede afirmar que, por primera vez en la historia de la humanidad, se prevé una disminución en la esperanza de vida en las siguientes generaciones por esta causa.

La obesidad en sí misma se asocia entre otros a hipertensión, dislipemias, diabetes tipo 2 conformando lo que se denomina Síndrome metabólico que implica un aumento de riesgo de enfermedad cardiovascular. Por ejemplo, en Europa está disminuyendo la edad de inicio de la Diabetes 2 (están debutando a partir de los 20 años, esto era impensable hace unos años) y en el continente americano ya es frecuente la presencia de Diabetes 2 en adolescentes y aquí si no ponemos los medios llegará a iniciarse en la segunda década de la vida.

Aunque el riesgo de enfermedad cardio-vascular es la peor consecuencia hay otras consecuencias de la obesidad que limitan notablemente la calidad de vida como son problemas respiratorios, problemas articulares y muy en especial, porque a los niños y niñas les afecta mucho, los condicionantes psicológicos, como son baja autoestima, humillaciones de compañeros que pueden llegar a conducir a un aislamiento social, a una actividad física escasa y a tomar alimentos como fuente de confort, agudizándose más aún el problema y con las consecuencias que tiene para el desarrollo emocional futuro.

 

¿Cuándo debemos alarmarnos por el peso de nuestros niños y niñas?

En las revisiones pediátricas de Atención Primaria se hace un seguimiento del desarrollo pondero-estatural desde el nacimiento hasta los 14 años y lo que debemos es detectar precozmente el sobrepeso por medio de las tablas de percentiles creados para ello. Este sobrepeso se puede objetivar en cualquier edad y en el momento que se detecta se deben hacer cambios para corregirla.

Pero también los y las pediatras tenemos presente la existencia de factores de riesgo para presentar sobrepeso y enfermedades metabólicas relacionadas,  por ejemplo existe una fuerte evidencia que demuestra el importante efecto de la obesidad materna durante el embarazo, de tal modo que ese niño en su etapa de gestación ha vivido dependiendo de una placenta que en el caso de una gestante obesa, produce unas proteínas y adipocinas que son muy parecidas al tejido graso, con lo que ese niño nace “programado” para ser obeso, con  profundas modificaciones que se producen en el desarrollo fetal, cambios epigenéticos que hacen que esta predisposición se mantenga en las generaciones futuras. Por tanto, la obesidad en la gestante, la diabetes gestacional entre otros factores, los tenemos muy presentes los pediatras desde el 1º visita que hacemos a un recién nacido.

 

¿Qué un niño o niña sea obeso responde únicamente a una alimentación deficiente?

El aumento de la obesidad en los niños viene porque en el momento actual vivimos unos cambios ambientales sobre una población susceptible. Por un lado hay un aumento de consumo de comida rápida con alta proporción de grasas y calorías, unida a una alta ingesta de refrescos o bebidas con alto contenido en azúcares de absorción rápida y otros alimentos procesados y ultraprocesados con grasas no saludables y azúcares añadidos como la fructosa que son muy bien aceptados por los niños y niñas por su palatabilidad y condicionan el gusto por los alimentos dulces y por este tipo de alimentos. Tampoco son adecuados las refrescos, zumos y alimentos con edulcorantes ya que también condicionan el gusto por los sabores dulces y empiezan a aparecer publicaciones con efectos nocivos de estos compuestos sobre la salud.

Además, las raciones cada vez son más grandes, (o sea más hipercalóricas) con picoteo frecuente, fácil y socialmente muy aceptado.

Esto unido a un sedentarismo cada vez mayor con “dispositivos ahorradores de energía” como ascensores, escaleras eléctricas, mandos a distancia etc.… sin olvidarnos del efecto de la TV u otro tipo de dispositivos electrónicos con un exceso de horas de pantalla, quitando tiempo al ejercicio y además con anuncios que refuerzan la ingesta de alimentos no saludables.

 

¿Para que un niño o niña este bien alimentado es necesario que su familia también lo esté?

Los hábitos dietéticos familiares son tan fundamentales que todas las intervenciones que se hacen a niños y niñas con sobrepeso, van dirigidos a cambios familiares, como por ejemplo una correcta cesta de la compra entre otros muchos, esto es un hecho incuestionable, la familia es fundamental.

 

¿Cómo podemos enseñar a nuestros pequeños a llevar una alimentación sana?

Como he comentado la mejor escuela es la familia que es donde se adquieren los hábitos tanto dietéticos como de actividad física, el modo de comer, en familia, aprovechando esas comidas sin pantalla para disfrutar charlar…. Es la mejor escuela sin duda.

 

¿Realmente es tan perniciosa la comida rápida para la salud de nuestros pequeños y pequeñas?

La “comida rápida” se caracteriza por ser hipercalórica, hipergrasa (en ocasiones grasas “vegetales parcialmente hidrolizadas”, conocidas como grasas trans, muy nocivas para la salud), hiperproteicas, siempre acompañadas de azucares de absorción rápida (refrescos), altas en sodio, y con excelente palatabilidad, y cada vez más ración al mismo precio. Tiene todos los componentes para ir sumando posibilidades del sobrepeso. Además, el acceso a este tipo de comida es continuo y a todas horas del día.

 

¿Y los refrescos?

Por varios motivos son uno de los factores claves en la génesis de la epidemia de obesidad del primer mundo, por los azucares que contienen de absorción rápida, que alteran la secreción de insulina, produciendo unos “picos” de insulina con la correspondiente alteración de la curva glucémica, esto a la larga comienza a producir una “resistencia a la insulina” que solo es cuestión de tiempo que se inicie una Diabetes 2 con todas las consecuencias que tiene para la salud. Tampoco son adecuados los refrescos o zumos “light”, con edulcorantes naturales o sintéticos ya que por un lado condicionan el gusto por mantener los sabores dulces y por otra parte, cada vez más publicaciones demuestran los efectos nocivos de estos compuestos sobre la salud. La industria se “adelanta” con productos bajos en azúcar, pero con edulcorantes, pueden ser tan perjudiciales como los azucares, pero hasta que llega la información a la población, mantienen las ventas con el etiquetado de “light” sin que la población sepa lo dañinos que son. Por todo esto debemos recomendar el agua para beber como excelente bebida saludable.

 

¿Y las chuches?

Las chuches junto a todo tipo de bolsas, bollería industrial, snacks, etc… no son para nada recomendables, están muy implantadas  en la sociedad infanto-juvenil, la industria que los produce ha hecho muy bien los deberes para llegar a esta situación de ingesta generalizada, por tanto sabemos que están ahí pero no los favorezcamos más poniendo “el día de las chuches” como tantas veces se oye. Minimicemos todos, familias, colegios, etc. su implantación para que tengan un papel anecdótico y favorezcamos el día de amigos, el día del cuento, el día con el móvil guardado etc. Ya sé que es una utopía y de ahí que cada vez el problema sea mayor porque luchamos contra gigantes de la industria y de la comunicación.

 

¿Qué no debe faltar en la mochila de nuestros hijos e hijas para su almuerzo o merienda?

Más que “lo que no debe faltar” es lo “que sobra”, es decir sobra toda la bollería industrial, productos procesados, bolsas de todo tipo, patatas, gusanitos, diferentes tipos de galletas, refrescos, batidos etc… y lo que queda es saludable rico y variado como son todo tipo de bocadillos, jamón, fiambre de pavo, queso, atún, sardinas, chocolate, tortilla, etc…  junto con fruta, y siempre agua como bebida imprescindible

 

¿Obesidad y sedentarismo son dos caras de la misma moneda?

Está claro que uno de los principales factores en la génesis del sobrepeso y obesidad es la falta de ejercicio físico y el sedentarismo. Esto está asociado al mayor tiempo de pantallas (tanto TV, como ordenador, tabletas o móvil) .

Hay estudios que demuestran la relación de las horas de pantallas (TV, tabletas, móviles…) con la obesidad. Así por ejemplo si dividimos a los niños y niñas en 2 grupos: uno en el que ven menos de 2 horas al día de televisión y otro en el que ven más de 3 horas al día. En el grupo que ven más de tres horas aumentará significativamente el % de obesos.

Las horas de pantalla quitan horas para hacer otras actividades físicas, además de que ven anuncios y contenidos que refuerzan estos cambios en la forma de comer y vivir.

Es muy importante que la TV se vea en familia y que no haya TV, ordenador etc… en las habitaciones de los niños  y niñas y se limiten las horas de pantallas, en todas las edades, pero sobre todo el problema aumenta en niños y niñas mayores y adolescentes.

 

¿Los niños y niñas de nuestro entorno hacen poco ejercicio?

España es un país en que se ve mucho deporte, pero no se practica tanto como en otros países europeos, Euskadi también tiene menos horas escolares dedicadas al deporte que la media europea.

Unos hacen más que otros, los niños más que las niñas. Pero por ejemplo los deportes de equipo a los 15 – 16 años desaparecen en un alto porcentaje, y se acostumbran desde pequeños a hábitos sedentarios. Este es el principal problema. Así en artículos científicos se demuestra con evidencia que es tan efectivo el no ser sedentario como el hacer deporte habitualmente para prevenir la obesidad. Y en esto, la sociedad y los avances juegan en nuestra contra ya que la población es cada vez más sedentaria. No se nos hace nada extraño ver la imagen de cualquiera que vaya a hacer algún deporte, cogiendo el coche y subiendo por las escaleras mecánicas a la zona deportiva de un polideportivo. Y es habitual ver en cualquier alternativa que tenemos entre escalera y ascensor de la ciudad, la mayoría, también los y las jóvenes, sanos y en forma, suben en ascensor.

Por otra parte, el aumento de horas de pantalla está aumentando exponencialmente y este hecho reduce significativamente el tiempo para hacer deporte o cualquier tipo de actividad física

 

Cuando un niña o niña es obeso ¿lo va a ser también en su edad adulta?

Es una realidad que conforme va aumentando la edad de los niños y niñas, aumenta el porcentje de mantener la obesidad en la edad adulta, de tal forma que un o una adolescente obeso o obesa tiene un 80% de riesgo de serlo en la edad adulta y la obesidad instaurada en la infancia tiene mayor gravedad que la instaurada en la edad adulta, de ahí la importancia de que se haga prevención y tratamiento desde la infancia.

 

¿Durante la pandemia de Covid ha aumentado la obesidad por la falta de ejercicio y la alimentación deficiente?

La mayoría de los pediatras hemos constatado un aumento del IMC en muchos niños durante el confinamiento, debido sobre todo a menos ejercicio físico, menos actividad deportiva escolar, más sedentarismo y más pantalla. Y esta pandemia también ha demostrado una vez más que el paciente obeso es más vulnerable para una enfermedad COVID más complicada como pasa en tantas patologías. La obesidad en un factor de riesgo más para casi todas las enfermedades.